La luz que te esconde

Instrucciones: darle al play y cuando empieze a cantar, empezar a leer.

Levanto la vista y te veo enfrente de perfil. Miras hacia quién sabe dónde, dejando pasar los paisajes por tus ojos sin importarte. Sólo se mueven tus párpados y tus labios: probablemente juegues con un xicle.

El sol, este que nos delata o nos esconde a capricho de sus paseos, este que descubre hasta las motas de polvo mientras nadan por la tranquilidad de las mañanas de domingo. Este sol, se empeña hoy en esconderte.

A contraluz dobuja tus líneas, unos cuantos pelos de tu melena y el mover de tus pàrpados. Decide que el naranja combina mejor con el morado de tu camiseta: vaya gustos tiene.

Quizá le gusta la idea de pensar que te puede proteger de miradas curiosas, e incluso de miradas ensoñadoras, por eso te enconde con sus rayos. Quizá se toma demasiado enserio su papel de padre de todo bicho viviente que corretée por ese pequeño mundo, este que de repente se me antoja tan infinitamente grande entre nosotros.

Convertida en la sombra de la silueta más bella que ninguna luz ha dibujado nunca, llegas a tu destino y bajas del tren. De nuevo arranca, y sigo mirando el hueco que has dejado lleno otra vez de luz y colores.

Entonces lo veo: eres todas las luces y sombras que puedo ver, todos los soles y lunas que descubren y escondes mis sentimientos y pensamientos.

Ya llega el tren, me bajo turbado y esperando que salga la luna. No se qués eres, ni cómo eres, pero a todas luces, o a todas sombras, se ve que escondes lo que algún día buscaré…

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