No hay nada peor que dejarme ganar en una partida que no quiero perder. Dejar caer esa hoja que iba a meter entre las páginas de mi libro preferido, sin querer tirarla. Ese berrinche entre infantil y dramático que le sigue y esas nubes, esas estrellas y ese todo que está fuera del alcance de mis manos. Las miradas perdidas deformadas por las gotas que no se atreven a salir. No hay nada peor que sentir que el deambular por la vida no se dibuja por la determinación de mis pasos, sino por los errores cometidos en la solución de los enigmas de sus caminos.
No hay nada peor que tener la certidumbre de que mis pasos dejan cosas en el camino que por nada del mundo quisiera abandonar. Sentir que necesito otra vida para volver por el mismo camino y entonces cogerla. No hay nada peor que sentir que mis aciertos no son más que descuidos de los errores, y que las llamas de los saltamontes que me acechan me van a quemar el culo mientras lo lleve erguido.
Pienso en la poca perspectiva que ofrece ser un bípedo implume. Con la corta distancia que siento bajo mis pies. Medio metro si llega entre zapato y zapato, si no es que me he quedado ya sin ellos y sin calcetines por haber pisado tanto lodo. Y sin la altura de miras que ofrecen las alas, para levantar el vuelo y ver que te viene y que se va. Pienso en los centauros, con 4 patas, unas a 2 metros de las otras, suficiente para tener 4 vidas de bípedo debajo de su ombligo, y poder pensar sus pasos. O los pegasos, sumándole las alas.
Me jode sobremanera la perspectiva de vivir siempre mutilado, vivir a base de rechazos, de últimos besos, de aromas retenidos en una memoria rebosante, de cielos bajo sus ojos, o sus ojos bajo cielos. De Eronel sonando y mis lágrimas invisibles atándome la garganta, ese piano que tiene la gracia de tejer todas las historias pasadas. Leer las mismas frases para que sus palabras evoquen siempre los mismos sentimientos o recuerdos, a saber qué de las dos cosas, o las dos. Vivir a base de “fingir una vida profunda, de la que solo toco su agua terrible con las punta de los pies”. Y pasan los días, y no tengo días nuevos, solo días de tiempo idéntico al que viví una vez y en el que tal vez hubiera podido…en el que me pregunto qué hubiera pasado…qué seria de…
Tumbado, mirando unas estrellas que todavía no han salido, buscándolas tras el azul claro que el cielo todavía luce. Buscando también palabras tras la noche cerrada en que me he convertido. Y mientras destripo mis sesos para poder ponerle voz a todo esto, me viene a la cabeza el día ese en que coincidí en una cafetería de Paris con dos genios del silencio.
Él era argentino, ella alemana. Ella le conoció al tirar por los suelos un café que no le pertenecía. Se sentaron juntos, uno enfrente del otro, pero no atinaban a entender las pocas palabras que se atrevían a cruzarse. Se leyeron varios poemas que no eran otra cosa que sustantivos solitarios recién salidos de las páginas de diccionarios de bolsillo de francés que ambos llevaban. Nunca lo llegaré a entender por completo, pero me fascinó ver como sin palabras encontraron el modo de decir más de lo que estaban dispuestos a desvelarse. Fue el juego de sonrisas y miradas más intenso que nunca he tenido la oportunidad de ver.
Y aquí sigo, tumbado y sonriendo cada vez que encuentro una mirada tuya entre las estrellas que con vergüenza van apareciendo. En fin, para que decir nada si con los ojos podemos hablarnos. Es un lenguaje menos viciado y más sincero…
M’havia passant la vida buscant la felicitat. És dur acceptar-ho. La tenia tan a prop. Pensava que anava pel bon camí quan de tan en tan em sentia tan ple d’ella. Pensava que és que la felicitat mai era plena, que solament omplia moments. I no hi havia cap relació entre els moments feliços i els bons moments que tu em donaves.
M’havia passat la vida pensat que així estava bé. És dur acceptar-ho. Semblava tan fàcil. Pensava que en beure un got de llet freda a la 1 de la nit amb les gotes d’aigua condensada a les parets podia ser feliç. Amb una xica esperant-me al llit amb un cos amat i uns ulls tranquils. Amb els meus moments de llum a la cara i sentir-me jove i vital. Una vida d’enveja. Tan senzilla i plena. Això pareixia.
M’havia passat la vida negant la veritat. És dur acceptar-ho. Feia tan de mal. Cóm acceptar que tan llest i triomfador com em pensava havia resultat un fracassat. No havia aconseguit ni la més bàsica de les necessitats: la felicitat. Aquella que havia buscat, que pensava haver trobat i que realment havia deixat passar pel costat. Aquella que tan tard em va tornar a colpejar.
Havies passat la vida pensant que arribaria aquest moment. I va arribar. Sabies què era la felicitat. No t’esperava, la veritat. Vaig obrir la porta. Portava el got de llet a la mà. La xica dormia. Vaig començar amb la puntera de les teues sabates, no m’atrevia a mirar de front el meu error vital.
Pot ser tingam alguna cosa d’eterns. Un vals on tot pega voltes al nostre voltant mentre nosaltres restem quiets agafats i sense mirar-nos, amb els caps recolzats. Un swing on tots resten quiets mentre nosaltres ens deixem dur pels laments d’una mà que no troba el seu lloc al teclat del piano. Pot ser no trobem el lloc a un món ordenat en el temps. Un temps que no ens compren, que no comprenem i del que intentem fugir per tal de no viure a un hui amb abans i després sinó a un sempre. També d’un món que no ens compren i no comprenem, del que intentem fugir per tal de no viure com la resta del món. Perquè no ho som, no som com la resta: som eterns.
Així i tot…
Per què tu?
Per què jo?
No ens vol ni aquest món ni aquest temps, i ens obstinem en ser eternament a aquest món i a aquest temps. També pot ser perquè tingam alguna cosa de contestataris. Perquè no sabem ni volem renunciar a res. No ens entenem sense allò que enyorem, sense allò que pensem que és essencial per viure: no ens entenem sense carícies que cremen, ni mirades que torbarien a qualsevol poeta, ni paraules que vencen qualsevol diccionari.
Així i tot…
Per què tu?
Per què jo?
Si t’ho dic el sol farà del dia un dia etern, estern com nosaltres.
Voy a hacer honor al punto 4 de este gran manual y voy a honrar mis influencias. Y no con tamaño 4 de tipo de letra, sino con el tamaño 12.
Este manual es un consejo de Fritz Berger Ch., aparecido en la bitácora de blogs, El Boomerang.com
En fin, muchas veces nos pregutnamos qué podemos decir en el blog, qué se puede colgar par que a la gente le interese. Al final siempre terminamos con la misma actitud exibicionista que creo por otra parte que es la acertada: colgar lo que te pasa en ese mismo instante por la cabeza, o aquello que en ese instante también llevas entre manos. Los blogs nacen con una vocación, y viven a trompicones con nuestras cabezas.
Un mundo interesante y divertido, como una botella lanzada al mar con un mensaje en el interior. Vaya a saber que IP se atreve a abrirla. Un abrazo a todos aquellos que pasen por estas líneas. Au revoir… disfrútenlo.
No se quede ahí parado en medio de la autopista de la información. Podría usted ser arrollado por un adolescente de acné contumaz que desde una mísera Pentium III y robando WiFi le esté dictando su agenda virtual. ¿No le gustaría estar del otro lado del mostrador? ¡Sea usted el bloguero! Pero, ¿qué tengo de importante que decir?, se preguntará usted con toda razón. La respuesta es una sola: nada. La buena noticia es que no necesita más. He aquí el cómo.
1.- Prevenir es curar.- Los verdaderos enemigos de la blogósfera no son ni la prensa escrita ni el apresuramiento por publicar, como tanto se ha predicado. Sus enemigos son la dispepsia, la tendinitis y la caspa. De todos los males acaso la dispepsia sea el más fácil de enfrentar. El solo instinto de evitar orinarse encima obligará a forzada caminata de la PC al baño, desplazamiento más que suficiente para generar el adecuado alivio, y acompasada motilidad, de todo contenido intestinal. La tendinitis requiere alternar la rutina del tecleo permanente con algún otro tipo de actividad manual recreativa. Creo que no necesito entrar en detalles al respecto. Y finalmente, el creciente espaciamiento entre duchas logrará que naturalmente el número de hojuelas de células capilares muertas aumente exponencialmente. Como anécdota podría referir el caso de un exitoso blogger local al cual candorosamente pregunté dónde había conseguido un determinado modelo de teclado en color blanco, adminículo imposible de conseguir. ¿Blanco?, fue su respuesta antes de soplar sobre el mismo y revelar su verdadera tonalidad negra azabache. Con esto quiero decir que la mejor medida a tomar ante la caspa es rascarse. Pero sin violencia, para que el placer sea duradero compañero de esas largas jornadas blogueriles.
2.- Replantee la pirámide nutricional.- La pirámide nutricional del bloguero tiene su base compuesta de lo que podría llamarse «comida de grifo», a saber: golosinas, cigarros, bebidas energizantes y eventualmente un plato de fondo, tipo un triple de huevo, palta y pollo con fecha de caducidad no superior al mes de vencida. Los escalones centrales de esta jerarquía contendrían alimentos que suponen ya un grado relativamente sofisticado de preparación, tales como la canchita, el huevo frito y las tostadas con mantequilla. Y coronando el orden alimentario, graficando que una dosis mínima de su ingesta representa una cantidad máxima de potencia y sustento intelectual, reside solitaria y omnipotente la sopa Ramen. Sus ingredientes, además, estimulan la producción de caspa.
3.- Desarrolle profundo conocimiento de la obra de Jorge Luis Borges.-
Habiéndose comprobado que pasar más de cinco horas frente a la pantalla incrementa sustancialmente la resión de los fluidos al interior de los ojos, comprimiendo los nervios ópticos y por lo tanto propiciando el glaucoma y, por ende, la ceguera irreversible, resulta prudente estar anteladamente familiarizados con la obra del genial invidente argentino.
4.- Honre sus influencias.- El bloguero a carta cabal sabe bien que le debe agradecimiento eterno a dos gigantes de la informática contemporánea por igual, sin preferencias ni miramientos: Apple y Windows. Apple tuvo la visionaria idea de incorporar la opción del copy/paste en los sistemas operativos de sus primeras MacIntosh. Lucidez luego amplificada cuando Windows incorporara el mismo concepto bajo los comandos X, V y C respectivamente. El bloguerismo sería impensable sin la primordial interpretación del conocimiento como un patrimonio universal de usufructo público. Ahora bien, la necedad institucionalizada, a base de artificios dirigidos a sembrar el pánico libertario mediante el temor a la reparación civil, ha logrado ciertas leguleyadas que el bloguero avisado no puede ignorar: por más que le duela, consigne sus fuentes así sea en microscópica tipografía de 4 puntos, de esa que hace llorar a quien la lea. El gesto no le impedirá conservar la certeza hacia sus adentros de que una buena apropiación no es sino una versión mejorada de un original. En una palabra, arte.
5.- Deje a su novia.- El bloguero responsable y leal a su oficio tiene muy claras sus prioridades. Y entre ellas no figura, ni siquiera cerrando la lista, el tema sentimental. Menos aún andar dando cuentas de en qué se invierte tanto tiempo a solas con la computadora. Para cualquier otro fin práctico, las respuestas vienen con el territorio. Fisiológicamente hablando el tema se resuelve con los años, cuando el bloguero de oficio aprende a tipear con una sola mano. Psicólogicamente es mucho más fácil y rápido establecer una conexión espiritual con chicatragasables@xxxxx.com y su web cam de lo que uno se imagina. Lo que hace una mirada.
La esclavitud del S.XXI es la del tiempo. Aquí la viñeta de Ramón de hoy en El País. Que tengáis un buen fin de semana, aunque haya que estar pendientes del reloj. Como cada día.
Trabajo, aquí, es un eufemismo de explotación. Los últimos datos de los informes de UNICEF apuntan a que hay más de 150 millones de niños explotados en el mundo: bien por sus familias que necesitan ayuda a cualquier precio, bien las multinacionales sin escrúpulos que tienen fábricas en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo en los que sus manos son las más rentables. Hoy el mundo se acuerda, o debería, acordarse de ellos.
Pero los peores somos nosotros, que compramos todo sin cuestionarnos de dónde vienen realmente nuestras prendas de ropa, las pelotas de fútbol, las alfombras, las zapatillas… Porque somos egoístas y arrastraremos por siempre la insidia de nuestra doble moral. El comercio justo nos saldría más caro y no nos gusta, la avaricia se ha encargado de subir los escalones suficientes en nuestra escala de valores. Y es que la sociedad de consumo es eso: querer más, más y más.
Unas notas que van y vienen como las olas, y otras que entran chapoteando dentro de ellas, sin ninguna relación de tiempos. Este es el punto de partida de esta pieza de sueños.
Rêverie, una corta pieza para piano solo del genio musical Claude Debussy, es una gran muestra de la sensibilidad y la ruptura única en el compositor francés. A Debussy en la música se le debe todo el siglo XX, Stravinski, Ravel, Satie y el grupo de los seis, y la armonía que tanto detestaron los académicos.
Debussy encontró otro camino. Dejo las piruetas teóricas para otro momento y se dedicó a trasladar a sonidos las maravillas que percibían sus ojos, su consciencia en sueños, su oídos descontaminados y entregados a los sonidos naturales. Así logro componer algunas de las piezas musicales más sugerentes y sensibles de toda la historia.
Rêverie, o Ensueño en castellano, es uno de los puntos culminantes de esta delicadeza, aunque fue una obra temprana dentro de la producción del compositor y pianista. No hacen falta instrucciones, ni guías auditivas, ni nada por el estilo. Solamente requiere 5 minutos para llegar a soñar con los oídos abiertos.
Yo me rindo a esta música, pero no me deshago en aplausos. Como decía el mismo Debussy: “¿No sabe que una auténtica impresión de belleza sólo puede tener silencio como consecuencia?…En fin, ¿ha sentido usted alguna vez deseos de aplaudir cuando asiste a esa hechicería cotidiana que es una puesta de sol?”
Solo me quedo con la boca abierta y mucho silencio dentro de ella.
Un café amb ell no haguera estat gens malament. Compartir la llum tènue de qualsevol bar de València amb la la companyia de la seua imatge i l’inseparable fum de la seua cigarreta, sempre encesa. Uns ulls foscos, menuts, amagats darrere d’unes ulleres de pasta que ja formaven part del seu semblant. Un bigot sense el qual, potser, ningú no el recorda. I aprendre amb ell aquesta feina que convertí en la seua forma de vida.
Els seus escrits són directes, incisius, àcids. Però sempre amb pinzellades soterrades de tendresa a les quals el lector arriba una vegada familiaritzat amb el tarannà del de Sueca. No se li resistia cap tema i tot gràcies a la voracitat amb què llegia, i assimilava, tot allò que li arribava a les mans. Gaudir dels textos que li agradaven, aconseguir un nou blanc per a les seues crítiques ferotges. Tant donava. Perquè la seua feina no era tan sols escriure: abans de tot fou lector. Els qui el van conéixer diuen que independentment del què es parlara a la taula- gastronomia, filosofia, literatura…- ell sempre tenia alguna cosa, intel·ligent, a afegir. Tot pel seu incansable afany autodidacta, la intrínseca necessitat d’avançar al camí de les lletres i el pensament. Era la qualitat que més admirava en les persones, la intel·ligència, i més, encara, si era la dels seus enemics. Sabia que era intel·ligent i, el més important, que tenia la paraula de la seua part a la qual dotava d’una vivacitat i càrrega conceptuals extraordinàries. L’interés pels grans com Montaigne o Russell, segurament, acceleraren l’ascens de l’advocat frustrat.
D’una habitació farcida de llibres, diaris i milers de papers que, amb un peculiar ordre, tenien un estret lloc reservat a les seues prestatgeries eixiren els textos d’uns dels millors assagistes valencians del S.XX. Treballava de nit, mà a mà amb el güisqui, amb la seua màquina d’escriure, encarregada de transformar en caracters els seus pensaments. Un home d’idees fermes a les quals es mantingué fidel tota la seua vida. Confessava que li emprenyaven els herois, però no sé si fou conscient de què amb el seu dia a dia, la seua lluïta continua pel País Valencià, es convertí en un d’aquells personantges admirats per les seues fetes i virtuts. I, per això, mai caurà a l’oblit.
Encara hi ha qui recorda amb la més sincera enyorança aquell perfil aguilenc. Molts d’ells parlen dels moments al seu costat, de les genials converses amb les quals s’envoltaren en ocupar una cadira prop d’ell, el qual els regalà, possiblement, incontables ironies al llarg de la seua vida. Odiat per molts per la seua malícia sistemàtica que era alhora defecte i virtut.
I, jo, també sent nostàlgia pel café que mai prendré i pels inconfonsables traços del rostre d’aquell que tenia com a feina ser ell mateix. Perquè no era gens modest. “La meua professió és la de ser Joan Fuster”, deia.
Poema Criatura Dolcíssima, musicalitzat per Lluís Llach:
Apestosa reiteración de la vinculación entre Iniciativa Internacionalista y ETA el pasado domingo desde un colegio electoral. Si no tiene capacidad de cubrir una jornada electoral, y no tiene ni idea de lo que significa la ética periodística mejor que, para las próximas elecciones, Juan Carlos Flores se quede en su casa o sentado en la redacción porque así, al menos, alguien corregirá su trabajo antes de que se publique.
Instrucciones: darle al play y cuando empieze a cantar, empezar a leer.
Levanto la vista y te veo enfrente de perfil. Miras hacia quién sabe dónde, dejando pasar los paisajes por tus ojos sin importarte. Sólo se mueven tus párpados y tus labios: probablemente juegues con un xicle.
El sol, este que nos delata o nos esconde a capricho de sus paseos, este que descubre hasta las motas de polvo mientras nadan por la tranquilidad de las mañanas de domingo. Este sol, se empeña hoy en esconderte.
A contraluz dobuja tus líneas, unos cuantos pelos de tu melena y el mover de tus pàrpados. Decide que el naranja combina mejor con el morado de tu camiseta: vaya gustos tiene.
Quizá le gusta la idea de pensar que te puede proteger de miradas curiosas, e incluso de miradas ensoñadoras, por eso te enconde con sus rayos. Quizá se toma demasiado enserio su papel de padre de todo bicho viviente que corretée por ese pequeño mundo, este que de repente se me antoja tan infinitamente grande entre nosotros.
Convertida en la sombra de la silueta más bella que ninguna luz ha dibujado nunca, llegas a tu destino y bajas del tren. De nuevo arranca, y sigo mirando el hueco que has dejado lleno otra vez de luz y colores.
Entonces lo veo: eres todas las luces y sombras que puedo ver, todos los soles y lunas que descubren y escondes mis sentimientos y pensamientos.
Ya llega el tren, me bajo turbado y esperando que salga la luna. No se qués eres, ni cómo eres, pero a todas luces, o a todas sombras, se ve que escondes lo que algún día buscaré…
“Escucha esta historia extraordinaria, que es la tuya, y luego decide qué es lo que quieres hacer con ella“, son unas de las primeras palabras que se escuchan en el documental Home (Yann Arthus-Bertrand, 2009) que se estrenó simultáneamente en todos los cines del mundo, y como novedad en Youtube, el pasado viernes 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente.
Debería convertirse en un imprescindible en todos los colegios, institutos y universidades. Unas imágenes espectaculares de todos los rincones de nuestro planeta, perfectamente entrelazadas a través de una voz en off que nos guía en el camino con argumentos claros, sencillos y contundentes. Alejados de todo dramatismo y pesimismo que suele envolver el tratamiento informativo sobre el cambio climático, Home nos ofrece un golpe de descarnada realidad.
Impelernos para que frenemos en seco para reflexionar sobre nuestra situación, recaer en el frenético e insostenible camino recorrido, sobre cómo y a qué precio hemos llegado hasta aquí. Ese es el objetivo de esta producción. Y, entonces, actuar para que “tú, si tú, el homo sapiens, el hombre que piensa” puedas seguir disfrutando “de la herencia fabulosa de más de cuatro mil millones de años que te ofrece la Tierra”.
A propósito de la actualización de mi compañero sobre las elecciones europeas.
Estos días hemos estado viendo en los distintos medios de comunicación que la campaña los principales partidos políticos se ha olvidado de que el domingo decidimos sobre Europa y han convertido sus estrategias electorales en una reproducción barata de las elecciones generales.
Tanto es así que nos han seguido ofreciendo una arena política en la que el pastel sólo corresponde al PP y PSOE mientras que las otras opciones políticas han quedado prácticamente obviadas. Se dedican a tirarse los trastos a la cabeza, dando el espectáculo con los trapos sucios de los aviones, coches, escoltas, crisis económica, gripe en el cuartel… Cada cual ha tomado el arma arrojadiza que más cerca le quedaba y que más humo podía hacer. Así, lo único que han causado es un enorme efecto lacrimógeno en el electorado, cegado y hundido en la ignorancia del objetivo de las elecciones europeas, con una motivación nula y una desmovilización total. La escasa participación que se verá el domingo en los colegios electorales ha quedado ya más que vaticinada y revaticinada por distintos medidores de intención de voto.
Y tanto que se reprochan, tanto que intentan darse patadas en el culo los unos a los otros, cuando ven al lobo guardan la colita entre las piernas. Cuando suman mierda conjuntamente comparten la alfombra para esconderla. Todo en silencio, y todos contentos.
Elvira Lindo invitaba ayer en su columna a leer un artículo de Rafael Argullol, El gran saqueo, que no tiene ningún desperdicio. Habla sobre el informe realizado por la diputada danesa de los verdes Marguete Auken: “el impacto de la urbanización extensiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario“. En resumidas cuentas, este informe pone de manifiesto el desmesurado, incontrolado e insostenible crecimiento que han vivido las costas españolas en los últimos años. El Pleno del Parlamento Europeo aprobaba la validez de este informe sobre la agresiva urbanización (379 votos a favor), mientras los eurodiputados socialistas y populares españoles votaban en contra. Así se encubrían los unos a los otros en una fraternal y tierna complicidad silenciosa. Por el interés te quiero Andrés.
Que dejen ya de hacer política falaz y de intentar tomarnos el pelo. Porque ya nos aburren las reiterativas tertulias políticas, los informativos, los mítines y las entrevistas. Pero lo peor de todo es que ya sabemos el irremediable final del cuento.
Echamos de menos ese peinado de cantarines colores rojizos marcados por un mechón blanco. Su último trabajo como corresponsal de TVE, después de 37 años, fue en la cobertura de la zona Asia-Pacífico. Allí, el verano pasado, se encargó de la coordinación de los JJOO de Pekín 2008. Su último reportaje, Filipinas, demuestra que aquella zona fue, sin duda, una buena forma de despedirse de su corresponsalía. Y es que antes ya había pasado por medio mundo: Buenos Aires, Nueva York, Roma, Moscú, Canadá…
El otro día la entrevistaba Francino en la SER. Decía que todavía no se había acostumbrado a eso de ya no formar parte de la que había sido, y sigue siendo, su casa, TVE, y que todavía se refería a sí misma de vez en cuando como corresponsal de la cadena.
Todo un encanto de mujer, emprendedora, valiente y con un aplomo que impresiona. Original y diferente en forma y estilo. Un espejo en el que, a más de uno de los que pretendemos defender algún día esta profesión, nos gustaría mirarnos. El nombre de Rosa María Calaf lleva implícita la palabra periodismo.